Cuernavaca, Morelos.- Cada Día de las Madres, Irma Rosalva Ramos Campos revive la misma espera que comenzó hace casi 13 años. Desde octubre de 2014, la incertidumbre se instaló en su hogar en Ocuituco, tras la desaparición de su hija. Diana Melisa Vega Ramos tenía 20 años cuando salió de casa y nunca volvió. Era una mujer alegre y trabajadora que, según relata su madre, jamás habría abandonado voluntariamente a su pequeño hijo. Aquella noche del 22 de octubre marcó una fractura eterna en la familia. El pequeño hijo de Diana se quedó dormido junto a la puerta, sentado sobre el tapete, esperando a una madre que no llegó. Una vida dedicada a la búsqueda Desde entonces, la vida de Irma cambió por completo. Además de lidiar con el dolor de la ausencia, asumió la crianza de su nieto, quien ha crecido entre preguntas difíciles de responder sobre sus padres. "Mi nieto siempre pregunta por qué él no tiene mamá ni papá. Ese dolor me duele más que el mío", comparte Irma con la voz entrecortada. El vacío ha sido el motor de su resistencia durante más de una década. La lucha de las madres buscadoras en Morelos refleja una realidad cruda donde la esperanza es el único refugio. Irma conserva su número telefónico de 2014 porque todavía sueña con escuchar la voz de Diana. Resistencia y amor de madre Irma ha aprendido a vivir con una herida abierta. A pesar del tiempo transcurrido y las dificultades en el proceso de búsqueda, su petición es simple y profundamente humana ante las autoridades y la sociedad. "Si está viva, solo quiero saber que está bien. Aunque sea verla de lejos", expresa. Para ella, ser madre significa sobrevivir diariamente a un dolor que no tiene nombre, pero que se mantiene firme por amor. En este 10 de mayo, el caso de Diana Melisa nos recuerda que mientras muchos celebran, cientos de mujeres en Morelos viven entre la ausencia y la esperanza de que sus hijos vuelvan a casa algún día.
Madre de Ocuituco cumple 13 años buscando a su hija: "Solo quiero saber que está bien"
Escrito el 10/05/2026