Palacio de Cortés: La batalla

Escrito el 24/06/2026
Ezapata

LA BATALLA. El aumento a la tarifa del trans­porte público ha reac­ti­vado un viejo frente de bata­lla donde la resis­ten­cia ciu­da­dana se topa, de frente, con la insis­ten­cia de los con­ce­sio­na­rios por res­ca­tar un nego­cio que afir­man asfi­xiado. Sin embargo, esta vez el des­con­tento de las colo­nias y colec­ti­vos ya no se queda solo en la queja calle­jera; ha encon­trado un brazo téc­nico. La oferta de la Barra de Abo­ga­dos para armar un amparo colec­tivo le da un vuelco al tablero, trans­for­mando la indig­na­ción social en una estra­te­gia jurí­dica for­mal. Mien­tras los trans­por­tis­tas argu­men­tan el alza de insu­mos para man­te­ner las uni­da­des rodando, el ciu­da­dano de a pie —que estira el sala­rio mínimo para pagar dos o tres rutas al día— exige cali­dad antes que incre­men­tos. PENSIONES. La ini­cia­tiva del Gobierno para sen­tar a los líde­res sin­di­ca­les y des­me­nu­zar los alcan­ces de la pró­xima reforma en mate­ria de pen­sio­nes es un paso tan nece­sa­rio como urgente. En un estado donde el fan­tasma del colapso finan­ciero ha ron­dado his­tó­ri­ca­mente las arcas públi­cas debido a car­gas his­tó­ri­cas mal pla­ni­fi­ca­das, abor­dar de frente la homo­lo­ga­ción con la polí­tica fede­ral de topes sala­ria­les es super­vi­ven­cia ins­ti­tu­cio­nal. Se sabe que este pro­yecto es una "bomba de tiempo" polí­tica. Por un lado, es finan­cie­ra­mente indis­pen­sa­ble para el estado; por el otro, requiere ciru­gía fina con las diri­gen­cias sin­di­ca­les del sec­tor edu­ca­tivo, salud y buro­cra­cia para evi­tar paros o movi­li­za­cio­nes. alfom­bra: la exis­ten­cia de jubi­la­cio­nes VIP es un lujo insos­te­ni­ble para la rea­li­dad eco­nó­mica.