Preparación física y emocional: IMSS Morelos orienta a parejas sobre lactancia materna

Escrito el 22/05/2026
Redacción DDM

Cuernavaca, Morelos.- En el marco del Día Mundial de la Protección de la Lactancia Materna, que se conmemora cada 21 de mayo, las autoridades médicas intensificaron sus acciones operativas. El objetivo es concientizar, estimular y apoyar a los ciudadanos para garantizar una alimentación sana mediante la lactancia materna en Morelos. Raúl Martínez Rentería, coordinador auxiliar médico de Salud Pública de la institución en el estado, explicó que desde el Primer Nivel de Atención se desarrollan diariamente técnicas de enseñanza orientadas a las mujeres embarazadas y a sus parejas. Los instructores buscan fomentar esta práctica alimenticia de forma exclusiva desde el nacimiento para proteger el desarrollo inmunológico de los recién nacidos en todos los municipios del estado. Capacitación integral sobre lactancia materna en Morelos El especialista destacó que en las Unidades de Medicina Familiar (UMF) se brinda capacitación prenatal oportuna, preparando física y emocionalmente a las futuras madres para este proceso. Asimismo, los equipos de trabajo integrados por el personal médico, los enfermeros y los especialistas de Trabajo Social orientan a los usuarios sobre las técnicas correctas de amamantamiento. El aprendizaje incluye la postura adecuada y los cuidados básicos, rompiendo mitos comunes que suelen provocar el abandono temprano de la lactancia materna en Morelos. Espacios higiénicos y dignos en las Unidades de Medicina Familiar Para garantizar este derecho constitucional de los niños, Martínez Rentería informó que se ha avanzado de forma importante en la infraestructura de las clínicas de la entidad federativa. Los administradores han concretado la apertura de salas de lactancia especializadas dentro de sus instalaciones, ofreciendo espacios dignos, higiénicos y confortables para la extracción segura de la leche. Beneficios Para la madre: Ace­lera la recu­pe­ra­ción física tras el parto y dis­mi­nuye el riesgo de san­grado. Re­duce la pro­ba­bi­li­dad de desa­rro­llar depre­sión pos­parto. A largo plazo, baja el riesgo de pade­cer cán­cer de mama y ova­rio, dia­be­tes tipo II y osteo­po­ro­sis. Para el bebé: Pro­por­ciona los nutrien­tes y la hidra­ta­ción nece­sa­rios. Pre­viene infec­cio­nes gas­troin­tes­ti­na­les y res­pi­ra­to­rias. Re­duce el riesgo de pade­cer obe­si­dad, dia­be­tes, aler­gias y cán­cer infan­til.