Los Ángeles, California – En un fallo que marca un antes y un después en la lucha contra el tráfico ilegal de ketamina en Hollywood, Jasveen Sangha, conocida mundialmente como la “Reina de la Ketamina”, fue sentenciada este miércoles 8 de abril de 2026 a 15 años de prisión federal por su rol directo en la sobredosis mortal del actor Matthew Perry, estrella de Friends. La jueza Sherilyn Peace Garnett, de la Corte Federal del Distrito Central de California, impuso la pena máxima solicitada por la fiscalía, más tres años de libertad supervisada, tras reconocer el “desprecio calloso por la vida humana” de Sangha.
Esta sentencia, la más dura entre los cinco acusados en el caso, cierra uno de los capítulos más mediáticos de la investigación por la muerte del actor el 28 de octubre de 2023. Perry, de 54 años, fue encontrado sin vida en el jacuzzi de su mansión en Los Ángeles. La autopsia reveló niveles letales de ketamina en su organismo, una sustancia que consumía legalmente como terapia para la depresión, pero que obtenía ilegalmente en dosis masivas.
La doble vida de la “Reina de la Ketamina”: de empresaria educada a traficante de élite
Jasveen Sangha, de 42 años, ciudadana dual estadounidense-británica nacida en Londres el 22 de julio de 1983, creció en Calabasas, California, en una familia de origen punjabi con fortuna en el sector de la moda. Graduada en Ciencias Sociales por la Universidad de California en Irvine y con un MBA de la Hult International Business School en Londres, Sangha parecía destinada a una vida de éxito. Dirigió el Stiletto Nail Bar en Studio City, pero desde 2019 no tuvo empleo legítimo conocido.
En redes sociales proyectaba una imagen de curadora de arte y viajera de lujo: fotos en Japón, México, caviar, té de la tarde y fiestas en Koreatown. Sin embargo, detrás de esa fachada operaba desde su residencia en North Hollywood un “emporio de venta de drogas” de alto volumen, según la fiscalía. Vendía ketamina, metanfetaminas prensadas, MDMA, cocaína y Xanax falsificados a clientes de élite en Hollywood, financiando un estilo de vida jet-set.
“Durante años, Sangha operó un negocio de tráfico de drogas de alto volumen desde su residencia en North Hollywood. Para cultivar su negocio, se comercializó como una distribuidora exclusiva para clientela de alto perfil en Hollywood”, detalló la fiscalía en su memorándum de sentencia. En marzo de 2024, un registro en su casa halló 79 viales de ketamina líquida, miles de pastillas de metanfetamina, cocaína en polvo, éxtasis, Xanax falsos, una máquina contadora de dinero, balanzas y más de 5.700 dólares en efectivo.
Cómo Sangha suministró la ketamina que mató a Matthew Perry
La conexión con Perry fue letal. Sangha trabajó con Erik Fleming (56 años) para distribuir 51 viales de ketamina al asistente personal de Perry, Kenneth Iwamasa (61 años), quien inyectaba la droga al actor sin supervisión médica. En octubre de 2023, Sangha proporcionó una muestra en un vial de vidrio sin marca y, posteriormente, 25 viales más, algunos con “piruletas de ketamina” como bonificación. El 28 de octubre, Iwamasa inyectó al menos tres dosis de la ketamina de Sangha, lo que provocó la sobredosis y ahogamiento de Perry.
Sangha sabía de los riesgos. Ya en agosto de 2019 había vendido cuatro viales a Cody McLaury, quien murió horas después de una sobredosis. Al enterarse de la muerte de Perry por las noticias, llamó a Fleming vía Signal para coordinar una coartada: borraron mensajes y ella actualizó la app para eliminar chats automáticamente. “Elimina todos nuestros mensajes”, le ordenó.
Perry luchaba públicamente contra las adicciones desde hacía décadas. En su libro Friends, Lovers, and the Big Terrible Thing (2022) detalló su batalla. Recibía ketamina terapéutica prescrita, pero las dosis ilegales superaban con creces lo médico. La ketamina, anestésico disociativo de uso controlado, se ha popularizado en Hollywood como “terapia milagrosa” para depresión, pero su abuso recreativo es mortal.
El juicio: remordimiento, impacto de las víctimas y una sentencia ejemplar
Durante la audiencia, Sangha lloró al escuchar las declaraciones de impacto de la familia Perry. Su madrastra, Debbie Perry, presentó un escrito exigiendo la pena máxima: “Sangha causó un daño irreversible. Eligió lucrar lastimando a las personas”. La jueza Garnett fue contundente: “Vas a tener que demostrar una resiliencia épica”, citando las propias palabras de Sangha sobre su “mejora” en prisión.
La defensa pidió tiempo cumplido (Sangha está detenida desde agosto de 2024), alegando su aceptación de responsabilidad y cartas de apoyo familiar. La fiscalía, encabezada por los fiscales Ian V. Yanniello y Haoxiaohan H. Cai, argumentó lo contrario: su operación era “de gran alcance” y mostró “desprecio por las muertes que ayudó a causar”. Enfrentaba hasta 65 años; recibió los 15 solicitados.
“Admito que mis decisiones destrozaron vidas. Siento una profunda vergüenza y tristeza”, dijo Sangha en corte, según reportes.
Los otros acusados: un caso que involucró médicos y al asistente de Perry
Sangha fue la quinta y última en declararse culpable en septiembre de 2025. Los demás recibieron penas más leves:
- Dr. Salvador Plasencia (“Dr. P”): 30 meses de prisión (sentenciado en diciembre de 2025). Suministró ketamina a Perry pese conocer su adicción.
- Dr. Mark Chavez: Tres años de probation, ocho meses de detención domiciliaria y 300 horas de servicio comunitario.
- Erik Fleming y Kenneth Iwamasa: Sus sentencias están pendientes (Fleming en junio; Iwamasa solicitó aplazamiento).
Este caso expuso cómo médicos, asistentes y traficantes explotaron la adicción de Perry para lucro.
El legado: un llamado contra las adicciones y el tráfico de ketamina
La muerte de Perry y la sentencia a Sangha ponen en el centro el auge de la ketamina en Hollywood. Usada legalmente en clínicas para depresión resistente, su versión callejera es barata y adictiva, pero letal en exceso. La DEA y LAPD investigaron el caso con apoyo de la Postal Inspection Service.
Para la familia Perry, es un cierre parcial. “Nadie ganó hoy”, dijo un familiar. Para la sociedad, es una advertencia: el glamour de las celebridades no protege del tráfico de drogas.
En México y Latinoamérica, donde Friends es un ícono cultural, el caso resuena como recordatorio de los peligros ocultos tras las adicciones. La “Reina de la Ketamina” ya no reina. La justicia, aunque tardía, llegó.¿Qué sigue? Las sentencias pendientes de Fleming e Iwamasa podrían revelar más sobre la red. Mientras, el debate sobre la regulación de la ketamina terapéutica gana fuerza.