El histórico servicio entre la Ciudad de México y Cuautla comenzó sus operaciones el 18 de junio de 1881. Esta ruta formaba parte del Ferrocarril de Morelos, catalogado por los expertos como el gran antecedente directo del Ferrocarril InteroceánicoCuautla.- El imponente silbato del gigante de acero aún resuena en la memoria colectiva de la región oriente. El próximo 18 de junio de 2026 se cumplirán 145 años de la inauguración de la Estación del Ferrocarril de Cuautla, una obra de infraestructura que no solo acortó distancias, sino que marcó el inicio de una era dorada y de modernización absoluta para el estado de Morelos. El histórico servicio entre la Ciudad de México y la heroica ciudad comenzó formalmente sus operaciones el 18 de junio de 1881. Esta ruta formaba parte del Ferrocarril de Morelos, el cual es catalogado por los expertos como el gran antecedente directo del famoso Ferrocarril Interoceánico. Una inauguración con peso histórico nacional La ceremonia inaugural de esta vía no fue un evento cualquiera; estuvo arropada por las máximas cúpulas del poder de la época. El acto fue encabezado por el entonces presidente de México, Manuel González —durante una pausa en los mandatos de Porfirio Díaz—, y contó con la ilustre presencia de figuras de la cultura como el célebre escritor Ignacio Manuel Altamirano. De acuerdo con el cronista oficial de Cuautla, Jaime Martínez Rivera, la llegada de la primera locomotora representó un auténtico parteaguas estructural. A partir de ese preciso momento, el municipio experimentó un despegue económico de proporciones monumentales que llamó la atención a nivel nacional. El motor que aceleró el negocio del azúcar Investigaciones realizadas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) respaldan este impacto. Los estudios señalan que la expansión de las vías ferroviarias durante el Porfiriato integró de forma exitosa a Morelos en los circuitos comerciales más importantes del país, reduciendo drásticamente los tiempos de traslado de pasajeros y mercancías. Por su parte, especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) destacan que el ferrocarril se convirtió en el mejor aliado de la industria azucarera regional. Las pesadas máquinas permitieron el transporte eficiente y masivo de toneladas de azúcar, alcohol, piloncillo y múltiples productos agrícolas hacia los mercados más exigentes de la capital. Cuautla como el corazón del comercio central El tren no solo sirvió para sacar la producción local, sino que transformó a la ciudad en un dinámico centro de distribución. Los vagones llegaban cargados de insumos y mercancías provenientes de distintas regiones para ser repartidos en los alrededores. "Se comenzó a transportar todo el producto que aquí se elaboraba; incluso el pulque que traían de Zacualpan llegaba a Cuautla y desde aquí se distribuía hasta el Distrito Federal", detalló el cronista Martínez Rivera sobre el movimiento diario de la estación. Gracias a este monstruo de vapor, Cuautla se consolidó firmemente durante las últimas décadas del siglo XIX como uno de los principales nodos comerciales del centro de México, dejando un legado de orgullo e identidad que cumple casi siglo y medio de vida.
El histórico día en que el tren cambió para siempre el destino de Cuautla y todo Morelos
Escrito el 14/06/2026
Salvador Rosas


