Ayer asistí a un evento en el Papalote museo del niño, con sede en Cuernavaca. Se trató de inaugurar una exposición que lleva por nombre el encabezado de esta colaboración. Se trató de un evento maravilloso, al cual me permito invitarle, así como compartir el texto de las palabras que pronuncié: El futbol es el fenómeno sociocultural-deportivo y económico más grande en la historia de la humanidad. El poeta y escritor Eduardo Galeano lo definió como una "religión de religiones". Lo que empezó como un juego, se convirtió en deporte, luego en espectáculo y hoy, es un benéfico y muy redituable negocio. La manifestación deportiva en la cual jamás se pone el sol… a cualquier hora, durante todo el año, se está jugando en alguna parte del planeta, un partido a nivel profesional. El balompié encuentra su punto culminante en la justa mundialista que, por suceder cada cuatro años, paraliza al mundo y capta la atención de millones de espectadores. Ahora bien, estamos aquí reunidos, con alegría y expectación, para inaugurar esta muestra interactiva, dedicada a las niñas y niños no solo de Morelos, sino de cuantas partes la quieran visitar. Lo que ustedes van a ver, sentir y palpar, es un esfuerzo de creatividad, planeación, ilusiones, tropiezos e ingenio de las mujeres y hombres que integran el Proyecto Papalote Cuernavaca. Todos y cada uno de ellos, sin importar rango, puesto o edad, trabajaron en equipo y conjuntaron sus esfuerzos para montar esta maravilla. Las niñas y niños podrán saltar a la cancha por un túnel inmersivo como el de un estadio; jugarán en un futbolito gigante, tirarán a gol, driblarán, pondrán a prueba sus habilidades, convirtiendo su visita en toda una experiencia multisensorial. Por supuesto que se vale creerse Messi, Mbappé, Raúl Jiménez, Lamine Yamal o Cristiano Ronaldo, aunque yo los invitaría a creerse ustedes mismos, divertirse, jugar, soñar y, por qué no, sentirse mundialistas. Gracias de todo corazón a Alejandra Cervantes, Marcia Larios y Rafael Serrano por esta invitación. Esta muestra me retrotrae en el tiempo a los lejanos tiempos de la niñez, cuando todavía se podía jugar en la calle, en eternos atardeceres que culminaban cuando mamá, como implacable árbitro señalaba: "niños, ya métanse, hora de cenar". Al preventivo grito de "carro", seguía el "estás solo", "tócala", "gooool" y el más socorrido de todos, cuando alguien pateaba en largo o, de manera imprudente se volaba la barda de un vecino… ¡Bolita, por favor! El hecho es que se trata de un esfuerzo institucional sin precedentes, que vale la pena valorar y visitar. Ojalá los directores de planteles educativos de primaria y secundaria, los titulares de escuelas deportivas y clubes, así como los entrenadores de cualquier disciplina, hicieran un llamado a los padres de familia para convertirse en eje y motor para vivir una experiencia que, garantizo, le puede cambiar la vida a un chaval. Nos vemos en…Papalote.
Bajo la Lupa: Bolita por favor
Escrito el 29/05/2026
Arturo Brizio


