Bajo la Lupa: Desaseo

Escrito el 15/05/2026
Arturo Brizio

La pre­sente Ligui­lla del cam­peo­nato mexi­cano de Pri­mera Divi­sión, ha estado mar­cado por dos fac­to­res: la inten­si­dad de los encuen­tros y la polé­mica arbi­tral. Amé­rica y Pumas fue el más claro ejem­plo. Cua­tro pena­les san­cio­na­dos a favor de los de Coapa, una ali­nea­ción inde­bida, un cam­bio fan­tasma que, por arte de magia, (y del borra­dor usado por quién sabe que mano), desa­pa­re­ció, nos habla de una preo­cu­pante falta de aten­ción a los pro­ble­mas que se pue­den gene­rar en la can­cha y, peor aún, fuera de ella. En el juego de vuelta, las Águi­las estu­vie­ron a punto de avan­zar gra­cias a un muy dudoso tiro desde los once pasos. En los últi­mos minu­tos y con el glo­bal empa­tado a seis tan­tos por bando, en el área uni­ver­si­ta­ria se pro­dujo la acción que le comen­taré a con­ti­nua­ción: Un balón por ele­va­ción, es enviado al área. Ángel Azuaje, defen­sor puma, levanta de más la pierna en una pelota ideal para dis­pu­tarse con la cabeza. Ramón Juá­rez, lan­zado al ata­que, busca el remate. El árbi­tro César Ramos Pala­zue­los pita penal. La rea­li­dad es que exis­tió falta más no penal. Lo con­du­cente fue san­cio­nar un tiro libre indi­recto. Dios es árbi­tro, lo he dicho siem­pre y gra­cias a Él, Henry Mar­tín lo pateó de forma por demás defec­tuosa. Si Amé­rica hubiera cali­fi­cado de esa forma, el escán­dalo sería mayús­culo y el des­cré­dito total. Pues resulta que los res­pon­sa­bles del cochi­nero en el juego de ida, Luís Enri­que San­tan­der como cen­tral y Maxi­mi­liano Quin­tero en su carác­ter de cuarto ofi­cial y a quien corres­ponde el orden en los cam­bios, fue­ron pre­mia­dos con una desig­na­ción en Semi­fi­na­les. Sin nin­gún con­cepto del tacto ni jus­ti­fi­ca­ción, man­da­ron al ira­pua­tense San­tan­der, otra vez con Pumas, solo que ahora frente a Pachuca. Obvio, se les vino el mundo encima y tuvie­ron que cam­biarlo, ahora enviando a Ismael Rosa­rio López Peñue­las. En el Cruz Azul ante Chi­vas man­tu­vie­ron al vera­cru­zano Quin­tero y la ver­dad, le quedó grande el par­tido. Con un penalti suma­mente dis­cu­ti­ble, le dio vida al azul. La pre­gunta sería, para­fra­seando al "Divo de Juá­rez", ¿pero qué nece­si­dad? Exis­ten otras opcio­nes, como Oscar Mejía, con­fia­ble al cien o Daniel Quin­tero, con gafete de FIFA y a quien no han uti­li­zado. Al juego de vuelta, de Chi­vas ante la Máquina Celeste, está can­tado que, otra vez, ira a la "ope­ra­ción lim­pieza", el mun­dia­lista César Ramos. El pro­blema radica en la vuelta del cua­dro auria­zul ante los Tuzos. Esto, claro, depen­derá de como se desa­rro­lle el juego que, para cuando usted lea esta cola­bo­ra­ción, ya sabre­mos el desen­lace. Hoy, parece una moda hablar de arbi­traje, de con­sig­nas, cons­pi­ra­cio­nes y tra­tos secre­tos para hacer o des­ha­cer cam­peo­nes. No es nuevo ni nues­tro. Solo echar una mira­dita a lo que sucede en España con Real Madrid y las desa­for­tu­na­das, (y luná­ti­cas), decla­ra­cio­nes de su pre­si­dente, Flo­ren­tino Pérez. Pero resulta claro que hay que ser cui­da­do­sos con los nom­bra­mien­tos, para no incu­rrir en el … desa­seo.