Vocación de acero: La enfermera de Morelos que enfrentó al COVID lejos de su hijo

Escrito el 12/05/2026
Marcela García

Cuernavaca.- El uniforme impecable y la imagen de servicio fueron apenas el primer gancho para Minerva Villamil Conde. Hoy, tras 15 años de laborar en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), entiende que su profesión es mucho más que estética: es el arte de la empatía. En el marco del Día Internacional de la Enfermería, que se conmemora este 12 de mayo, la especialista en Medicina Familiar de la clínica No. 3 en Jiutepec, comparte los desafíos de una carrera que exige preparación constante y una resistencia emocional a toda prueba. El impacto de la pandemia en el personal Aunque el camino académico fue pesado, nada preparó a los trabajadores de la salud para la llegada del COVID-19. Para Minerva, la enfermería fue la primera línea de fuego, convirtiéndose en el puente de comunicación entre el miedo y la esperanza para miles de familias morelenses. El personal de enfermería no solo administraba medicamentos, sino que se volvió el soporte emocional de pacientes que enfrentaban un virus desconocido. Esta labor de acompañamiento fue fundamental para mantener la calma dentro de las unidades hospitalarias del estado. Un sacrificio de madre por la salud El episodio más oscuro de su carrera no ocurrió dentro del hospital, sino en su propio hogar. Minerva recordó con nostalgia que, cuando estalló la emergencia sanitaria, su hijo apenas tenía un año de vida. El miedo a llevar el virus a casa la obligó a tomar una decisión desgarradora. Durante tres meses, la enfermera permaneció completamente aislada de su bebé, dejándolo al cuidado de sus padres. "Fue muy complicado porque no sabíamos realmente qué podía pasar", relató Minerva, subrayando que el personal del IMSS priorizó la salud pública incluso por encima de sus propios vínculos familiares. Mensaje a las nuevas generaciones Para la especialista, el trabajo en equipo dentro del instituto fue la clave para resistir la crisis. Gracias a la actualización constante y el apoyo mutuo entre colegas, lograron sacar adelante la atención en Morelos durante los años más críticos del virus. Finalmente, Villamil Conde exhortó a los jóvenes que hoy estudian enfermería a no dejar morir la sensibilidad. Según su experiencia, un paciente no solo busca una cura física, sino a un ser humano que comprenda su dolor y le brinde tranquilidad en los momentos más vulnerables.