¿Por qué sigue cerrado el observatorio de Xochicalco? El INAH revela el riesgo oculto

Escrito el 24/06/2026
Salvador Rosas

Seguridad, la razón principal: INAH Morelos detalla por qué Xochicalco sigue inaccesibleMiacatlán.- El imponente observatorio prehispánico de la zona arqueológica de Xochicalco permanecerá cerrado al público hasta nuevo aviso. Las autoridades federales confirmaron que los daños estructurales causados por el sismo de 2017 siguen bajo estricto monitoreo técnico para evitar una tragedia. El director del Centro INAH Morelos, Víctor Hugo Valencia Valera, informó que la prioridad absoluta es garantizar la seguridad de los visitantes. Aunque el espacio es uno de los más codiciados del turismo cultural, el riesgo en la zona subterránea impide su reapertura inmediata. Los daños ocultos del sismo La estructura del observatorio consiste en una bóveda natural excavada directamente sobre la roca caliza. Tras el fuerte terremoto de hace casi nueve años, ingenieros y restauradores sellaron las afectaciones principales; sin embargo, los estudios geológicos continúan. Una grieta de magnitudes considerables afectó una parte importante de la zona arqueológica, alcanzando de forma directa al observatorio. Actualmente, sólo los especialistas y el personal autorizado tienen acceso al interior para revisar la estabilidad de las paredes. El tesoro astronómico de Morelos Valencia Valera reconoció que existe una enorme insistencia por parte del público para ingresar, sobre todo durante los equinoccios y los meses de verano. No obstante, detalló que no hay una fecha estimada para que los turistas puedan volver a pisar este espacio. El funcionario federal hizo hincapié en que un desprendimiento de material en un área confinada y subterránea sería fatal. Por esta razón, el INAH prefiere mantener la restricción hasta que los dictámenes descarten cualquier movimiento de la piedra. Una obra científica inigualable El observatorio de Xochicalco es catalogado como una de las obras científicas y arquitectónicas más importantes de Mesoamérica. Cuenta con una chimenea o conducto vertical de casi nueve metros de altura que comunica la superficie con la cueva. Entre finales de abril y mediados de agosto, los rayos del sol entran de forma vertical por el tubo, proyectando un haz de luz hexagonal. Este fenómeno permitía a los antiguos pobladores calcular el paso del tiempo y programar los ciclos agrícolas. Investigaciones del INAH han demostrado que el sitio funcionaba también como una cámara oscura perfecta. Los xochicalcas lograban proyectar imágenes del Sol y de la Luna en el suelo, dejando en claro su avanzado conocimiento astronómico.